UN PUEBLO INDISCIPLINADO O, UN GOBIERNO IGNORANTE

  Por: Alfonso Cabreara J.

… la mayoría de la población vive una realidad diferente a la del papelito del decreto, las comunidades construyen su propia vida para sobrevivir, lejos del derecho, de la política, de las instituciones, marginados de la modernidad, aislados de los privilegios, guiados por creencias fruto de la tradición y la experiencia…

Desde hace mucho tiempo los gobernantes han creído que la palabra escrita es mágica, una idea que ha hecho historia desde las cavernas, cuando se creía que dibujando símbolos en las paredes ayudaba a tener buena suerte en la cacería, o se obtenía el favor de los dioses en la guerra, para el cumplimiento de los deseos del jefe, con rituales, sahumerios, plegarias y otras parafernalias para que se haga el milagro. 

Cualquiera diría que ese pensamiento quedó en el pasado, pero la mentalidad de las cavernas todavía está vigente en algunos gobernantes del día de hoy, cuando los dueños del poder creen que con la firma de un decreto se hace la magia y la realidad cambia instantáneamente, ellos están convencidos que una norma logra de manera automática la obediencia del pueblo y se cumplen los mandatos del soberano. Con ingenuidad infantil ordenan al pueblo a quedarse en casa a aguantar hambre, mientras el dinero público lo entregan a los bancos, ordenan rebajar salarios mientras exoneran de impuestos a los ricos, ordenan protegerse con mascarillas, jabón, desinfectantes, cuando han sido los culpables de la miseria, los tugurios, el hacinamiento, la falta de agua potable, etc., etc.

Para información de las autoridades, eso no funciona, la mayoría de la población vive una realidad diferente a la del papelito del decreto, las comunidades construyen su propia vida para sobrevivir, lejos del derecho, de la política, de las instituciones, marginados de la modernidad, aislados de los privilegios, guiados por creencias fruto de la tradición y la experiencia.

El pueblo hará lo que le toque hacer para sobrevivir, con la claridad que la soberanía de las tripas es superior a cualquier decreto (leer Don Quijote), sin la menor idea de los cincuenta decretos del presidente, desconectados, desbancarizados, desvinculados de todo, con o sin Sisben.

Los gobernantes sólo piden obediencia, sin dialogo, sin información, sin consultas, pero la realidad es compleja, los gobernantes no la conocen, se acercan al pueblo solo en elecciones para mentirle, luego se pierden, nunca vuelven a los barrios a preguntar por la vivienda, los servicios públicos, el trabajo, la seguridad social, la mujer, la juventud, la infancia, la salud, la educación, la conectividad, el deporte, la infraestructura, el aseo, la educación, el medio ambiente, el comercio, etc., entonces, sin saber nada del pueblo se inventan un Plan de Desarrollo, sin participación, sin consulta, sin acuerdos.

Un buen gobernante con conocimiento, sabe que la verdadera solución es la educación, sólo así va a salir de la mendicidad, con cultura ciudadana, con organización de los barrios, de las juntas de acción comunal, en todos los temas, para tener un pueblo educado, participativo, ético, emprendedor, solidario, colaborativo, espiritual, estético, lógico, comprometido, trabajador, legalista, ecológico, artístico, cívico, innovador, creativo, etc., etc.

Este debería ser el único objetivo de un buen Plan de Desarrollo, para que una comunidad pueda crecer con autonomía y sentido de pertenencia, para emprender todos los retos. Pero a la politiquería no le interesa dedicar presupuesto para educar a la gente, en el capital humano, en el crecimiento personal y social para mejorar las condiciones de vida del pueblo.

Uno de los pocos alcaldes reconocidos mundialmente por lograr este propósito fue Antanas Mockus, que basó su gobierno en el fortalecimiento de la cultura ciudadana, logrando grandes cambios, con ética, civismo, reducción en accidentes de tránsito y de la inseguridad, además de promover el progreso social.

Desafortunadamente, estamos en la peor época de la política colombiana, en medio de la pandemia y bajo el gobierno de Álvaro Uribe III, y en nuestro municipio con un alcalde de la vieja guardia, enemigo de la participación ciudadana y de transformaciones progresistas; fiel a su estilo antiguo de los gritos y la imposición, es el actual proyecto del Plan de Desarrollo de Ipiales, entregado a última hora al Concejo Municipal, sin socialización, sin estudios, sin consultas, sin entender la realidad del siglo XXI del pueblo ipialeño, listo para el pupitrazo y la firma.

El actual Concejo Municipal será el responsable de permitir la aprobación de un plan de desarrollo improvisado e inconsulto, sin el consenso necesario de la población para enfrentar la peor tragedia de la historia.

luisalfonsocabrera@yahoo.es

7 Comentarios

  1. J. Maurcio Chaves-Bustos

    Cuanta razón tiene apreciado Alfonso, así es, en este país se ha querido gobernar hasta la risa y la tristeza por decreto; los gobiernos obedecen a una forma de Estado que desconoce la realidad social, lo triste es que los de derecha e izqueirda son iguales, con muy contadas escepciones; triste y lamentable el mandatario ipialeño que pasó recientemente, el cual será recordado unicamente por su nepotismo, el mal manejo de las finanzas públicas, el gobernar con gente de afuera del territorio y por sus horribles marquesinas. Bien dicen los españoles: Olivos y aceitunos, todos son unos. Grande abrazo.

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    • Oscar Villota Jurado

      Que lástima que quien elegimos nuestros gobernantes no lo hacemos a conciencia e inteligencia, nos dejamos llevar no se de que razones, ¿tal vez absurdas o de conveniencias? Fuese cual fuese la razón lo único cierto es que a ningún gobernante le interesa la educación de su pueblo, para poderlo dominar y manopular a su antojo. El día que el pueblo elija líderes y no politiqueros para que dirijan los destinos de nuestro pais, cambiará totalmente nuestra realidad.

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      • avel517@hotmail.com

        Muy amable por su comentario, esto nos anima a continuar posibilitando espacios para la expresión de nuestra gente. ¡Gracias!

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  2. Luis Alberto Ruiz MONTENEGRO

    Excelente felicitaciones

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  3. Edwin Andres Chaves. Vicepresidente del movimiento Amigos por Ipiales y un Nariño Solidario.

    Cordial saludo. Palabras muy sabias, ni hermes el tres veces santo lograria enviar un mensaje tan directo. Nuestro pueblo posee capacidades, el problema es que ese intelecto no esta dentro de la maquinaria politica, por lo tanto las buenas ideas solo complacen las mentes de los subordinados. El cambio existe cuando la crisis agota las oportunidades, solo en ese momento todos estaremos en igualdad de condiciones, y la amistad valdra mas que un cargo o una ocupacipon. “La comprensión es el camino ha la aceptación”.

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  4. Ángela del Mar Verdugo cCabrera

    RÉPLICA A LA COLUMNA UN PUEBLO INDISCIPLINADO O, UN GOBIERNO IGNORANTE

    Además del malestar por no poder interpretar los cinco etcéteras (innecesarios y poco dicientes) existentes en menos de 700 palabras, la columna de Alfonso Cabrera tiene algunos aspectos, además de la forma que deja mucho que desear, interesantes a tratar.

    El primero de ellos tiene que ver con la analogía que se encarga de abrir la columna la cual hace referencia a la forma en la que los mandatarios dictaminan sus ordenes, a saber: decretos, resoluciones y oficios; es decir, en palabras escritas. En relación con los dibujos plasmados antiguamente en las cavernas, las cuales, según el autor, se hacían para ayudar a tener buena suerte en la cacería como una acción metafísica.

    Esta analogía es usada para ubicar a los mandatarios, exactamente al Alcalde del Municipio de Ipiales, como un hombre atrasado, anticuado o como él mismo manifiesta “de vieja guardia” quien espera que los ciudadanos de su Municipio acaten las ordenes explícitas de un efímero papel.
    Cabrera dice:

    (…) la mentalidad de las cavernas todavía está vigente en algunos gobernantes del día de hoy, cuando los dueños del poder creen que con la firma de un decreto se hace magia y la realidad cambia instantáneamente, ellos están convencidos que una norma logra de manera automática la obediencia del pueblo y se cumplen los mandatos del soberano.

    Como se ve, la discusión que podría tener varias salidas o encierros cautivadores, es relegada por parte del autor a una discriminación bastante recurrente por los defensores de la izquierda tradicional: ¡Las cosas no funcionan como antes, eres tu el atrasado, el de las cavernas!

    Para explicar con claridad mi argumento, quiero hacer referencia a una geógrafa de gran talante quien nos pone el siguiente ejemplo, Doreen Massey (2008):

    Cuando George W. Bush fue reelegido, buena parte de la izquierda progresista de esta país (Reino Unido) caracterizó a mucha de la gente que lo había votado, particularmente a los habitantes del Medio Oeste norteamericano, como pasados de moda –“cómo pueden creer en la familia patriarcal, la homofobia, la religión fundamentalista en el siglo XXI”-, y toda esta letanía de características que realmente suenan “pasadas de moda”.
    En un sentido, lo que hicimos con esta caracterización fue describir a esta gente como si estuviese detrás nuestro, y caracterizarnos a nosotros mismos como más avanzados que ellos: ¿cómo es posible pensar de ese modo en el siglo xxi? Creo que esa forma de pensar niega a esta gente un grado de respeto.

    El autor de la columna a la que hago esta réplica pasó por alto que diferentes acciones o prácticas que él podría considerar del pasado, son una construcción cultural y social que, para tener un diálogo democrático y por ende participativo, deberíamos entender. A lo que me refiero es que el frente de ataque que usa Alfonso para demostrar que la actual administración no trasciende el papel para cuidar su territorio, es el equivocado, pues de manera ingenua recae en lo que critica; una participación sin jerarquías.

    Posteriormente a la analogía, en la misma línea de hacer una crítica intensa a las medidas adoptadas por la Alcaldía Municipal de Ipiales para cuidar a sus ciudadanos de la pandemia que actualmente vivimos, el autor hace una descripción bastante aireada y superficial de las mañas de los políticos en elecciones, y ofrece distintas soluciones para que nuestro pueblo salga de la mendicidad.

    Me parece contradictorio. Alfonso fue uno de los tantos Directores del Departamento de Cultura en la administración de Ricardo Romero que es denominada por muchas y muchos ipialeños como un fracaso, y a mi parecer, como una gran mentira (para no caer en el término de “máscara” tan valiosa simbólicamente para las actrices y actores).

    Mentira porque adoptó un discurso popular para subir a un Alcalde que poco y nada decidía sobre el Municipio. El apadrinamiento de un discurso que se quedó sin profundidad porque nunca fue manifiesto en la práctica, se quedó en la palabra. Demagogia pura y dura.

    Entonces, si bien como dice Daniel Coronell, el oficio del periodismo debe funcionar como un contrapoder, me pregunto ¿en qué ciudad estaba escribiendo el autor de la columna a la que se replica para interpretar, reflexionar y analizar la gobernanza del anterior Alcalde?

    Vale aclarar que la intención de éste documento no es defender ni a la administración actual ni a su alcalde, pues espero en momentos posteriores escribir sobre los desaciertos de su administración. Es importante y necesario que nos encontremos, quizás en espacios como éste, como ciudadanos, para debatir sobre las consecuencias y aciertos de nuestra vida política como Municipio.

    Lo que es molesto, desde mi perspectiva, es en los lugares donde se enfocan los argumentos políticos. Resulta contradictorio que para ganar un espacio participativo y popular en la actual Alcaldía, se haga a un lado al Alcalde y sus acciones por ser caducos y antiguos, es tan incoherente como discriminar a una persona por su tendencia sexual, género, etnia o educación.

    Referencias
    Román Velásquez, Patria & García Vargas, Alejandra. (2008). Entrevista con Doreen Massey “Hay que traer el espacio a la vida”. Signo y pensamiento, XXVII (53) 327-343.

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    • avel517@hotmail.com

      Muchas gracias por su aporte bienvenida la critica, el debate, la esencia de la democracia. El Texto es sencillo: no se puede decretar el aislamiento de la gente si no se les da oportunidades de supervivencia. Me parece interesante su afirmación “No discriminar al Alcalde por sus ideas caducas o antiguas” La tendré en cuenta. Gracias
      ALFONSO CABRERA JARAMILLO

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