Testimonios sobre los hechos del 9 de abril en Ipiales
Personalidades de Ipiales que sufrieron las consecuencias de los hechos del 9 de abril en la ciudad fronteriza.

Aquí un grupo de destacados hombres liberales de Ipiales, quienes fueron perseguidos, tomados prisioneros, acusados de hostigar en los hechos acaecidos en la tarde el 9 de abril de 1948, en protesta por el asesinato del caudillo Jorge Eliecer Gaitán. Entre ellos se destacan: Segundo Cisneros, Placido Mera, Alberto Maya, Miguel Medina, Victoriano Almeida; sentados: Pedro Nel Viveros, Florentino Ramírez, Víctor Terán, Augusto del Hierro, Romúlo Burbano, Raúl Chaves y Carlos Montenegro.

El 9 de abril de 1948 es, posiblemente, la fecha más significativa en la historia de Colombia en el siglo XX. Mientras se celebraba en Bogotá la Conferencia Panamericana, que dio lugar a la Organización de los Estados Americanos OEA, fue asesinado en el centro de la Capital, Jorge Eliecer Gaitán Ayala, jefe del Partido Liberal de Colombia.

La reacción fue violenta desembocando en lo que mundialmente se conoce como “el bogotazo”. EN conjunto y, de acuerdo a opiniones autorizadas, esos hechos torcieron el destino de la república” *

En otras ciudades del país ocurrió algo similar a Bogotá. La ira produjo: saqueos, asesinatos, reos liberados, persecución. Presos políticos; de allí en adelante una serie de acontecimientos que recrudecieron la violencia producto de la cual, los hechos de los últimos años, se dice, resultaron de aquellos desmanes originados a raí z del asesinato de Gaitán.

Hace 74 años, la historia de Colombia se parte en dos, La muerte del Caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán Ayala marcó un hito en el fenómeno de la violencia en el país. Lo ocurrido el 9 de abril de 1948, tuvo mucha incidencia en varios de los municipios del departamento de Nariño, en Ipiales principalmente.

Sin embargo, según Carlos Calvache Vivas en nuestro Departamento, las referencias que se han hecho a lo ocurrido durante y después del homicidio de Gaitán “son demasiado tangenciales y más aún parece que en esa región no hubiera tenido que ver con la conocida época de la violencia en Colombia, no se conoce un estudio de sus acciones y efectos”

En esta serie de aportes que la Ipialeñísima hace, en torno a los acontecimientos que rodearon a lo ocurrido en el popular bogotazo, especialmente en el municipio de Ipiales, hoy recogemos de un artículo publicado por Carlos Calvachi Vivas, en uno de los números de la Revista Reto, la desaparecida separata cultural del periódico Diario del Sur, algunos Testimonios y documentos de 1948 en Nariño.

Escribe Calvachi Vivas. “examinando materiales de archivo me he encontrado con algunos documentos y testimonios, que pienso, pueden servir para analizar en otro aniversario de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, u a propósito de la coyuntura de la violencia que atraviesa el país en el momento…”

Jorge Eliecer Gaitán, testimonios sobre los hechos en Ipiales

(Foto Google) Jorge Eliecer Gaitán, consecuencias de su asesinato en el municipio de Ipiales

A continuación, se transcriben algunos testimonios encontrados documentos jurídicos, tomados en relación a lo ocurrido en los días siguientes al magnicidio del caudillo liberal, en el municipio de Ipiales, mediante los cuales algunos ipialeños fueron encarcelados acusados de ser los causantes de los desmanes acaecidos en la tarde del viernes 9 de abril de 1948.

A cerca de los acontecimientos del 9 de abril se transcribe los testimonios una gente de policía, un agente del Resguardo de rentas y del abogado Leo Nel Chaves Agudelo, dirigente del Partido Liberal en Ipiales:

Agente de Policia:

-. “Natural de Puerres y vecino de este lugar, en la actualidad desempeño el cargo de agente de la policía de este lugar.

El día viernes 9 de abril del presente, como a las 2.00 de la tarde, con mis compañeros, nos encontrábamos en el cuartel de la Policía, situado en la plaza de San Felipe o ‘La Pola’ y entonces nos percatamos que por la carrera sexta venía una multitud compuesta de trescientos hombres, vivando al Partido Liberal y gritando: ¡abajo al gobierno!, ¡abajó Mariano Ospina Pérez!, y abajo la policía, añadiendo además que éramos unos “hijos de puta”.

Ante esta actitud mi sargento Oseas Cabrera nos dijo que fuéramos a llamarles la atención a los de la manifestación con el fin de que no echen ‘abajos al gobierno’; ante esta orden nosotros la cumplimos, pero apenas les insinuamos a los manifestantes nos atacaron a piedra, hiriendo a José R. Salas y a otro agente, recién llegado de Cumbal, cuyo nombre ignoro, a mí también me dieron una trompada en la cara e intentaron desarmarme, lo que no consiguieron por haberme retirado.

Después de un momento se oyó que dispararon de los balcones de las casas de los señores Vela y Bustos por lo cual la Policía se vio obligada a disparar. Los que encabezaban esta multitud que atacó a la Policía se encontraban el doctor Avelino Vela, el doctor Leonel Chaves y otros, para mí desconocidos; quienes pueden declarar al respecto son los agentes de policía nacionalizada Carlos Gentil Miranda, N, Hidalgo, Borva, Narváez.

Después de que la policía se vio obligada a disparar en defensa los atacantes huyeron y se metieron en las casas de los señores Vela y Bustos, antes mencionados, pero después de un cuarto de hora mas o menos volvieron a salir de dichas casas los manifestantes, en menor número, y nos insultaban, nos ultrajaban nos trataban de asesinos, ladrones y nos echaban piedra desde alguna distancia.

Después de esto llegó un pelotón del Grupo Cabal, encabezado por un oficial y nos hizo retirar a los agentes de Policía, lo que así hicimos. Pero a pesar de esto los revoltosos no se disolvían, en vista de lo cual un oficial nos dijo que nos encuarteláramos en el Grupo cabal, lo que así hicimos sin que conste otra cosa.

Agente central del Resguardo de Rentas:

“Cuarenta años, casado, actualmente desempeño el cargo de agente central de rentas, vecino de Ipiales”

 

En eso de las dos de la tarde mas o menos se conoció la noticia de la muerte del doctor Jorge Eliecer Gaitán, un gran número de personas, contrarias al gobierno, se puso en movimiento subversivo en toda la población, transcurrida media hora y viendo la gravedad, como medida prudente, cerré la Agencia en la que me encontraba  y suspendí la venta de licores; ordenando enseguida se reuniera el resguardo de Rentas con su jefe y el cabo; hacia las tres de la tarde todo el personal del Resguardo se encontraba ya encuartelado en las dependencias de la Agencia central. A esa hora llegó el señor secretario de Hacienda don Clelio Alvarado, quien nos encontró en nuestra oficina, en este mismo momento llegó una guarda de las rentas y manifestó que las turbas enfurecidas atacaron a la Policía Nacional resultando un muerto y un herido; dándose cuenta el señor Alvarado de la peligrosa situación y temiendo fuera destrozado el carro oficial en el que andaba resolvió regresar a Pasto.

Las turbas liberales en actitud amenazante atacaron a la Policía municipal tomando las armas que allí se encontraban y luego salieron a la cárcel del circuito de este lugar tomaron las armas y sacaron los presos a la calle poniéndolos en completa libertad. Los gritos oídos eran los siguientes: abajo el gobierno, abajo los godos, hoy no dejamos uno vivo, viva la revolución y otras expresiones.

Después del ataque a la cárcel, portando fusiles y escopetas, revólveres y pistolas, machetes, zapapicos, etc., atacaron violentamente puertas y ventanas de la Agencia  central, tratando de forzarlas sin duda, con la intención de desarmar al resguardo y proceder al saqueo terminando con el asesinato de todo  el personal que allí nos encontrábamos defendiendo los intereses del Departamento; en el momento que oíamos disparos y trataban de romper las puertas, en compañía de mis ayudantes de oficina, Alfonso Tupáz y Ricardo Revelo procedimos a reunir y esconder los libros de contabilidad de cuentas y documentos de más importancia, para evitar la perdida  de ellos, en este instante oí de uno de los agentes del resguardo, que no puedo precisar con su nombre, que dijo: “se entran, rompen el portón”.

En seguida ordené un disparo al aire el cual fue ejecutado; enseguida cesaron el ataque a la Agencia, luego escribimos una nota al Grupo de Caballería Cabal, pidiendo mayor protección para mayor vigilancia lo que no había hecho antes de acceso a los cuarteles del grupo que era exponer la vida de uno de los agentes del resguardo. A pocos momentos de lo relacionado se presentaron el señor comandante del Grupo: Jorge Villamizar, el capitán Anatolio Álvarez y un teniente, también del ejército, que no conozco el nombre, acompañados de un pelotón de soldados, tan pronto nos entrevistamos con el mayor Villamizar en el patio de la Agencia me dijo las siguientes palabras: “¡aquí hay un muerto!, manifesté al Mayor inmediatamente que no hay tal, aquí, ningún muerto, el disparo que yo ordene fue al aire.

En seguida el mayor Villamizar me sugirió la idea que trasladara todo el personal del resguardo al cuartel del Grupo de Caballería, por lo que manifesté  que en vista de la gravedad del momento y para que el personal no fuera víctima de los ataques que pedían la cabeza de todo el personal allí reunido accedí mediante acta firmada por el mayor Villamizar, comándate del Grupo, señor Anatolio Álvarez, Jefe del resguardo, Antoliano Paredes y el Suscrito, bajo la condición que el señor comandante y el señor capitán Álvarez, con tropas de su mando vigilaran y protegieran los intereses del departamento.

En estas condiciones procedimos en la camioneta del Grupo a trasladar, con suma prudencia, el personal a los cuarteles del Grupo, en tandas de cuatro, bajo la protección del mismo mayor Villamizar: luego, en compañía de un soldado, procedimos a cerrar y asegurar todas las dependencias de la Agencia, oficinas del resguardo y portón de la calle; una vez hecho esto subí a la camioneta en compañía del Mayor Villamizar y cuatro agentes de la renta y nos dirigimos hacia el cuartel del Grupo.

Estando allí solicité al personal del Resguardo compostura y prudencia en todos sus actos como lo había manifestado en los momentos de peligro en que nos encontrábamos; también encarecí a la persona del Resguardo quien me manifestó que así lo haría; en seguida también supliqué al señor comandante me acompañara a las oficinas del telégrafo y teléfono con el objeto de transmitir unos mensajes sobre lo sucedido, al señor Gobernador y señor gerente de rentas pero no admitieron en dichas oficinas los mensajes aludidos. Una vez, fuí conducido por el comandante a mi casa de habitación.

Dejo constancia de la forma patriótica conque procedió el señor comandante Jorge Villamizar.

Leo Nel Chaves Agudelo:

“Actualmente resido y vengo ejerciendo mi profesión de abogado desde la época en que recibí mi título y de esta profesión derivo los medios de subsistencia y los de mi familia…”

Apartes de su testimonio:

El día 9 de abril me hallé en la ciudad de Ipiales, luego de almorzar poco mas o menos a la 1:00 de la tarde me encontraba solo, sentado en una banca del parque, frente a la esquina de mi casa. A esa hora me enteré de la noticia sobre el asesinato del doctor Gaitán y como tal noticia, como ha ocurrido en todas partes de la República, hubo un estado de conmoción general.

En Ipiales se organizó una manifestación pública de sentimiento por el desaparecimiento de tan distinguido hombre público y jefe del Partido Liberal, al cual yo pertenezco y he pertenecido siempre siguiendo la tradición de mis mayores.  Como era natural, yo participé en esa manifestación y anduve en la calle portando una bandera roja a media asta para significar, como con la manifestación se significó, el dolor profundo de la desaparición de nuestro jefe.

De allí en adelante seguí con la manifestación, fue totalmente pacífica, inició en la plaza principal de Ipiales y continuó hasta el Grupo de Caballería Cabal, de allí se regresó  por la otra calle y al llegar la manifestación a la plaza de San Felipe, entrando a ella por la esquina por la esquina de la aduana, es decir, por el extremo opuesto donde estaba acantonado el retén de la Policía Nacional salió a nuestro encuentro un pelotón de la Policía que en. número de diez mas o menos, perfectamente armados, disparó sobre los manifestantes, resultando de este hecho de la Policial un muerto y varios heridos.

Disuelta la manifestación salí con dirección a mi casa, al llegar donde está situada mi casa, en la plaza principal, donde dije inició la manifestación, tome un automóvil con otros amigos y me dirigí, por una calle alejada, al Grupo de Caballería Cabal para poner en conocimiento del señor comandante del Grupo señor Jorge Villamizar, de los hechos ocurridos y pedirle que la tropas del Ejército desarmen a la policía y continuaran haciendo el orden en toda la ciudad.

El día 10 de abril, o mejor dicho el 11 sesionó el Consejo de Ipiales por citación que nos hizo este Mayor a todos los miembros de la Corporación en la sesión, e interpretando el sentir del pueblo de Ipiales, en vista del cambio que se hizo del alcalde Agustín rosero, se derogó el Acuerdo que días antes había dictado suprimiendo algunos sueldos de la Policía municipal y del alcalde mismo.

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Beneficios en Impuestos y descuentos por pronto pago ha anunciado la Secretaría de Hacienda del municipio de Ipiales de conformidad con los beneficios otorgados por el Gobierno nacional a través de la Reforma Tributaria, entre los cuales están los descuentos en la taza de interés de mora…

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