La Murga en el Carnaval de Ipiales.
Una de las primeras imágenes de una murga en la ciudad de Ipiales,
(Fotografía: cortesía de Javier Coral García hijo del popular «CHICO» . Una de las primeras murgas que aparecieron en el Carnaval de Negros y Blancos de Ipiales

Aprovechando el campanear de las botellas de aguardiente y el raspar, con una peineta, la carrasca o güiro,  instrumento improvisado, adaptado del estuche corrugado de los termos de esa época; más tarde de los envases plásticos del famoso vino ecuatoriano “La Parra”, o, ya más exótico, del calabazo seco que le llamaban carrasca, comenzaron a salir cada 6 de enero, después del mediodía y a desplazarse en grupo, jugando con los transeúntes, compartiendo el cosmético y el talco, departiendo y tratando de hacer música y divertirse -Sexta arriba y Sexta abajo- muy apartado de las cabalgatas.

La música principal componente de la Fiesta Popular

 

Cada manifestación cultural tiene su propia música, con una particularidad en el caso del carnaval: la mayoría de estas composiciones no son autoría de músicos profesionales -y muchas veces ni de aficionados- son creadas por el pueblo.

En los tiempos de los saturnales, los bacanales y las fiestas paganas la música se ofrecía en homenaje a los dioses. En el carnaval, la música es parte de ese derroche de alegría en honor a la libertad, el desdoblamiento, la espontaneidad.

En el carnaval Multicolor de la Frontera que, en Ipiales Nariño-Colombia, se realiza, cada año, -del 31 de diciembre al 7 de enero- la música desempeña ese mismo papel, el de matizar el derroche de alegría. Hoy en día cada motivo, ya sea murga, comparsa, disfraz o carroza, va acompañado de música y todas las expresiones artísticas traen su musicalización.

En La Ciudad de las Nubes Verdes, iniciada la década de los 40, del siglo XX, cada 5 de enero, víspera de Reyes, grupos de campesinos procedentes de las diferentes veredas y corregimientos empezaron a salir, esporádicamente, al pueblo con guitarras, quenas, rondadores, flautas y bombos; los indígenas con sus “Bandas de yegua” para amenizar la fiesta de Reyes, con la benevolencia de sus patrones, los hacendados de la región.

Cada 6 de enero, mientras ‘la cabalgata de los Vela’ se desplazaba, en sus corceles por la Calle Real, acompañada primeramente con agrupaciones en vivo, con ritmos bailables luego, cuando desde el interior de las residencias, estrenando apenas la llegada de la energía eléctrica sonaban las  rocolas, los tocadiscos, o los picaut o radiolas -como se los llamaba en ese entonces- reproducían los ritmos de las músicas de aquellos tiempos plasmadas en los acetatos de 78 revoluciones por minuto (RPM) que traían entre los detalles, algunos viajeros directamente desde las casas disqueras de Medellín o la Capital de la República.

Música que invitaba a los festejantes a apearse de sus caballos y bailar, estrechando fugazmente algún cuerpo con aroma de los primeros ingredientes del juego de carnaval como la alhucema y cosmético marca “Melchor” 

Música que invitaba a los festejantes a apearse de sus caballos y bailar, estrechando fugazmente algún cuerpo con aroma de los primeros ingredientes del juego de carnaval como la alhucema y cosmético marca “Melchor” que incitaba desde alguna puerta o balcón, al ritmo de las notas de un porro, un mambo, una cumbia, un merengue o un albazo ecuatoriano y un Son Sureño.

En el Club Ipiales, administrado por don Mario Zamora, quien tiempo después abriera, como propietario, el famoso ‘Bar Zamario’, tocaron innumerables veces: agrupaciones como: ‘Los Quillacingas’ con el arpa de Célimo Pazmiño (el Popular bracito) y  la voz de Luis Alberto Martínez, ( el Rifle), Alma Ipialeña, con el arpa de don Juan Bautista Yépez, el Grupo Los Soles, -ídolos de aquellos tiempos- con don Luis Jojoa; algunos integrantes: los Hermanos Huertas (Eduardo y Ricardo), Gilberto Coral, el Popular “Chico”; el jazz América y don Jonás Cabrera, entre muchos más.

En la década de los sesenta a alguien se le ocurrió montar una caseta en la esquina de la Sexta con Octava, -lote de propiedad del municipio, (hoy instalaciones de la Alcaldía Municipal); allí se guardaban las volquetas de la secretaria de Obras Publicas- pero en las noches decembrinas se presentaba la orquesta famosa de aquellos tiempos, orgullosamente Ipialeña, “La Sonosurco”, llamada también “la Orquesta de los Ñatos” con el popular ‘Ñato Montenegro’, integrante de la Banda Municipal conocida cariñosamente como “los panchos” “La Sonosurco”, se dice, fue dirigida por un cubano: Benny Bustillo, allí también participó, iniciándose como acordeonista, Gilberto Coral ‘El Chico’.

En temporada de aguinaldos, plena Novena del Niño Dios, en Ipiales, los adolescentes se agrupaban para ‘marcar territorio’ y al tiempo realizar alguna actividad, tipo ritual de conquista, amorosa, para aprovechar las escasas ocasiones en que podían abordar a las niñas -en tiempo de merecer-, quienes madrugaban con sus padres y/o hermanos a las misas de la Novena.

Los jovenzuelos, en sus respectivos barrios, organizaban “los pingullos”, grupos de muchachos disfrazados de mujeres, soplando sobre un juco (una especie de silbato) que, tras el roce de un palillo, -hacia adentro y hacia afuera- emitía un chirrido, además se acompañaban de otros instrumentos rudimentarios como la puerca” o runcho, compuesto por un tarro forrado con una vejiga de marrano, en el centro un palo redondeado que al jalar rosándolo, emitía un quejido parecido al de un porcino -de ahí su nombre-.

Estas “pandillas” de inquietos imberbes, abordaban a los transeúntes contagiados de los juegos de aguinaldos, entraba a las tiendas, o rodeaban a las parejas de enamorados haciendo sonar sus ‘pingullos’ y coreando: –Ya va a dar, ¡ya va a dar! Que viva con su peseta-, hasta que el novio o pretendiente por no quedar mal ante la chica, acosado por la algarabía, sacaba una moneda de centavo y se las daba.

Luego se dirigían a los templos de la Matriz, o al San Felipe, escuchaban, casi siempre, solamente el final de la misa, y salían a hacer fila para comprar, con los dineros recolectados, el pan de maíz donde doña Pastora, o donde las Martínez, el cual se lo engullían mientras seguían deambulando por la calle Sexta, o llevaban a la casa para acompañar el café con leche del desayuno.

Esta tradición duró hasta finalizar los años 50 del siglo pasado, tiempo en que un personaje conocido con el remoquete de “El pirulí”, les montó competencia: se puso un sombrero de charro y salió, acompañado por Eduardo Rosero, a las cantinas y cafetines del pueblo y con su guitarra cantaba y pedía dinero, lo que hizo que los jóvenes “Pingullos” ya no tuvieran esa posibilidad, en tiempos de navidad.

La Murga en América del Sur

La palabra ‘murga’, tiene su origen en España, proviene de “musga”, una forma semi popular de música. Las murgas; en España, eran agrupaciones de malos músicos que, en pascuas, navidad o cumpleaños tocaban en las puertas de las casas de la gente adinerada, con la esperanza de recibir algún obsequio o algo de bebida y comida. 

El término ‘murga’ también hace referencia a molestar en grupo, con palabras o acciones que incomodan por sus impertinencias. En Latinoamérica la murga aparece en la Colonia desde la cultura y los tambores de los esclavos africanos traídos a Buenos Aires (Argentina). Las noches de carnaval nacieron a partir de que éstos que se juntaban en secreto, escapados de su encierro, para bailar parodiando a sus amos.

Los esclavos se reunían alrededor del fuego y bailaban dando patadas al aire a pesar de las cadenas en sus pies, asemejando los latigazos que recibían, y reivindicando el anhelo de libertad. Este baile es el que después fue llamado la ¨matansa¨ en la murga rioplatense.

también se dice que, la murga, aparece en Sur América con la llegada de un grupo de aventureros españoles que, varado en Argentina, -al igual que las tunas- para sobrevivir tenía que cantar y bailar a cambio de comida y estadía.

 

La Murga Uruguaya

 

Igualmente, en Uruguay, la murga aparece en 1909 con la llegada de una Zarzuela que sale a la calle a cantar y a ‘pasar la gorra’ (expresión de Río de la Plata que significa ‘pedir dinero’). Al año siguiente una agrupación del Carnaval se autodenominó “Murga la Gaditana que se va” parodiando lo acontecido con aquellos artistas españoles.

En Suramérica la murga uruguaya en las últimas décadas se ha transformado en una manifestación cultural que cosecha adeptos en todo el mundo y hace parte de una de los concursos más importantes del Carnaval de ese país, considerado el más largo del mundo pues dura cerca de 40 días.

Las presentaciones de las murgas que recorren escenarios, “tablados” -públicos y privados- ya sea en Montevideo o en el interior de ese país, llevan a escena letras con humor, sátira y crítica de la actualidad, valiéndose de múltiples arreglos corales, llamativos vestuarios y creativos maquillajes.

A partir de ese momento la palabra ‘murga’ se comienza a usar para denominar a esos conjuntos que existían desde el siglo XIX y les llamaban ‘mascaradas’. El género fue evolucionando, tanto en la música como en las letras, se le añadieron elementos de candombe y otros ritmos adaptados como: bombos, redoblantes y platillos.

La murga se caracteriza, también, por tener influencias del carnaval de Venecia y de la Comedia del Arte, con personajes como el Momo, el Pierrot, La Colombiana, el saltimbanqui, entre otros.

La murga de carnaval

Musicalmente, la murga es un género coral-teatral-musical; denominación que se le da a los conjuntos que lo practican; también puede tomarse como un género de música popular desarrollado en varios países, generalmente durante una festividad como el carnaval, las fiestas patronales, aniversarios de fundación o eventos deportivos.

El carnaval nació en los barrios y la mayoría tenía una murga a la cual alentar, apoyar o seguir, ya sea en los desfiles o en los concursos oficiales que, hoy en día, cuentan con un jurado calificador que otorga premios y menciones.

En Carnaval la murga es una propuesta cultural con diferentes tipos de crítica a la sociedad, entendiéndose como ‘cultura’ a la forma en la que cada colectividad se define a través de los símbolos que crea, una disculpa donde se reencuentran los miembros del barrio, asociación, club de amigos, que se identifican con el juego.

Es un espacio de creación, recreación y sátira, un espacio de unidad entre la familia, el barrio y la comunidad a través de la música, la máscara y la comedia. Actualmente la murga se identifica con su nombre, asociado a la fiesta o Carnaval con musicalización. colorido y trajes vistosos.

La murga en el carnaval andino de Nariño

Es innegable que el Carnaval de Negros y Blancos se originó como tal en la ciudad de Pasto, Nariño, de allí que tampoco se puede negar que entre las primeras expresiones que lo integraban estaba la Murga, de allí se desprende la primera definición de Murga del carnaval en el Sur Occidente de Colombia:

… grupo conformado comúnmente entre 8 a 22 personas disfrazadas uniformemente con un atuendo alegórico que se trasladan por la senda del desfile interpretando melodías populares pertenecientes al folclore tradicional. No existe ninguna clase de restricción en el empleo de los instrumentos para la representación de las tonadas, siendo fundamentales y esenciales los de percusión, dotando a la interpretación de un sonido particular que caracteriza a este tipo de agrupaciones dentro del carnaval…”

En cuanto al Carnaval de Negros y Blancos de Ipiales, en la década de los sesenta, cuando las fiestas de comienzo de año, empezaban a consolidarse como carnaval, a algún ipialeño, que seguramente, padecía de nostalgia por los Pingullos, se le ocurrió, salir el día de carnaval, no a pintar ni a participar del concurso de disfraces, sino que, con un grupo de amigos en pleno jolgorio, salía a hacer el barullo con sus instrumentos y su música improvisada.

Esta Murga data de finales de los años 90 (el acodedionisa es Javier Coral García, Hijo del Popular Gilberto Coral Osejo, ‘El Chico’

La murga en el carnaval de Negros y Blancos de Ipiales.

Aprovechando el campanear de las botellas de aguardiente y el raspar, con una peineta, la carrasca o güiro,  instrumento improvisado, adaptado del estuche corrugado de los termos de esa época; más tarde de los envases plásticos del famoso vino ecuatoriano “La Parra”, o, ya más exótico, del calabazo seco que le llamaban carrasca, comenzaron a salir cada 6 de enero, después del mediodía y a desplazarse en grupo, jugando con los transeúntes, compartiendo el cosmético y el talco, departiendo y tratando de hacer música y divertirse -Sexta arriba y Sexta abajo- muy apartado de las cabalgatas.

Tanto a los grupos de campesinos, como a los pingullos y los músicos improvisados del carnaval, se les encontró un   parecido con las murgas de los tiempos medievales que, como las Tunas, se dedicaban a hacer música a cambio de comida o de monedas y pretendían animar las fiestas de caminos.

En este caso las nacientes murgas del carnaval en Ipiales, salían a tocar y cantar, a cambio de los aplausos y uno que otro sorbo de aguardiente con los que terminaban embriagados de algarabía y licor y el juego de carnaval.

En Ipiales estos grupos empiezan a desfilar vísperas del 5 de enero o el día de Reyes, bailando y cantando, disfrazados insípidamente, disfrutando del aguardiente y los aplausos que los transeúntes les brindaban.

En la Ciudad de la las Nubes Verdes a los grupos de bulliciosos muchachos, que en tiempos de fiesta salían con el ánimo de reclamar admiración y aplausos; (en los en los últimos 50 años lo hacen para concursar en su respectiva modalidad en el desfile Magano del Carnaval), empezaron bautizándolos como Murga

En Ipiales las murgas empiezan a originarse finalizando la década de los sesenta, el siglo pasado, desplazaron a los grupos musicales campesinos que salían del sector rural a disfrutar la fiesta de reyes, sus integrantes fueron rescatados de los grupos de los pingullos, que se quedaron sin cómo disfrutar de las novenas en Navidad.

Antes de que existiera la modalidad murga como concurso, grupos de amigos o familias, (con un mínimo de 10 y máximo 20 integrantes) de barrios y sectores de la ciudad se organizaban, días cercanos al carnaval, y salían a cantar y bailar.

Recorrían durante las tardes de carnaval el 5 o el 6 de enero, al son de algún instrumento convencional (Guitarra, Saxofón o Acordeón), acompañado de    improvisados instrumentos como la carrasca: -sobre un estuche de los termos de esa época, luego sobre el bote plástico corrugado de “Vino Parra”-, la clave: golpe la ejecutaban sobre una botella de cristal, (generalmente de aguardiente) o sobre dos maderos sonoros, los timbales, el bombo y/o redoblante.

Cuando carecían de instrumentos de vientos, la melodía la sacaban de un pedazo de papel cristal sobre una peineta plástica, o el sonido producido al soplo de una hoja de chilca, obtenida de un arbusto del mismo nombre, reconocido en el campo nariñense, instrumento improvisado que fue traído por los grupos campesinos.

Iniciados los años setenta del siglo XX, cuando empieza a vislumbrarse el Carnaval como expresión artística y cultural, mientras la  gente  esperaba  el  paso  del  desfile, ya sea el 5 (día de Negros) o, el 6 de enero (día de Blancos);  las murgas se desplazaban, calle abajo calle arriba, cantando y coreando, con sus voces disonantes y chillonas que, muchas de ellas, se iban sumando en el trayecto, entonando canciones bailables de la época como   “el pájaro amarillo”,  “la  Naranja”,  “la  danza  de  la  Chiva”,  “la  murga  de  Panamá”,  “el  tren cienaguero”, “La Guaneña”, “el sanjuanero”,  o las clásicas del “Cuarteto Imperial.

Las murgas han sido siempre un espectáculo más del Carnaval dado que a la mayoría de los temas musicales se les cambiaba sus letras adaptándolas a la ocasión de fiesta carnavalera, esto unido cada vez a los vistosos disfraces que los mismos integrantes confeccionaban ya sea con plásticos de colores, costales de cabuya, o con telas como la popelina o la bayetilla, que les donaban los almacenes de tela de la época, como el de don Célimo Lucero o de la familia Polo Villacrés, Almacenes Estrella o de don Marín.

El concurso de murgas

Con la aparición del concurso, las murgas, de recocha en carnaval, toman más seriedad y se involucran de lleno en lo que es el carnaval de Negros y Blancos en Ipiales;  personajes reconocidos como Gilberto Coral (El Chico) a quien se le atribuye el origen de las murgas organizadas; en Ipiales le dan un toque más picante y alegre a esta modalidad, los hermanos Revelo, (Los populares “Sapos”), los Montenegro descendientes del “Ñato”; barrios como: El Gólgota Alfonso López, san Vicente, Centenario, Palermo, Panán, organizan sus murgas y, contrario al origen de la murga medieval, la murga de carnaval en Ipiales sale para deleitar a sus conciudadanos y al público en general.

En la década de los años 70, en Ipiales en el concurso de carnaval de Blancos y negros, surge la modalidad Murga de Carnaval, muy diferente a las ya famosas ‘papayeras’ de la costa Caribe colombiana.  

Con la aparición de los concursos en las diferentes modalidades del Carnaval, empiezan a conformarse agrupaciones como la Murga del Banco Cafetero, que se la conoció como “la murga del “Chico”, la Murga del Hospital, Los Melódicos, Los Bufones del Carnaval; están también: los Rumberos, Los Cóndores del Sur del Barrio Palermo, La Murga de Colectivos Ciudad de Ipiales, La Gente del Camino, la Murga Fantasía, Son de Fuego, Parranda Ipialeña, La Gran Sonora, La Marching Band, entre muchas más.

Se reconocen integrantes de las Murgas acordeonistas como: Gilberto Coral (El Chico) Luís Jojoa, Hugo Yandún (El Barbas), Fidencio Villota, Guillermo Rivas, Esteban Chalpartar, José Yamá, Orlando Meneses, Raúl Huertas, Homero Arteaga, Antonio Cevallos, Julio Cesar Mendoza, Henry Santander, Alex Coral, Milton Bastidas.

Como músicos improvisados para murgas recordamos a Diego Aux, José Adalberto Taimal, Luis Sarasti, Milton Rodríguez, José Luís Benavides, Antonio Rosero, William Benavides, Álvaro Rodríguez, Jaime Rosero, Marcelo Acosta, Álvaro Piarpuzan, Ana Isabel Acosta entre muchos, muchos más.

mmLa murga, inicialmente, en el Carnaval de Negros y Blancos en ipiales, musicalmente la integraban instrumentos como la guitarra, la timba y el güiro; algunos le sumaban: un clarinete y/o un saxofón, con musicos de la Banda Municipal. e el trayecto, el grupo era engrasado por improvisados músicos que se unían con la clabe a través de las botellas de cristal del aguardiente..

Pero el Acordeón no tardo en entrometerse en este grupo improvisado y se quedó… mas tarde llegaron a acopañarlo otros instrumentos de viento que llevaron a que la modalidad se dividiera en Murga Tradicional y Murga Carnavalera.

Evolución de la modalidad murga en el Carnaval y sus polémicas

 

Ya con el concurso de Murgas sus participantes poco a poco le van metiendo calidad en la interpretación musical y más creatividad en el vestuario, para que además del mensaje de la música, se pueda integrar con el mensaje, el vestuario, el maquillaje y la parafernalia.

Las murgas en Ipiales se constituyeron en una modalidad musical más y, no es raro ver a este tipo de agrupación cualquier día del año, en una ocasión especial, estén animando alguna fiesta con su repertorio alegre y muy original.

Murgas como los Rumberos, los Bufones y los Cóndores del Sur, han sido invitadas a eventos como el Carnaval del Diablo en Río Sucio, al departamento del Cauca, a la misma Capital del departamento de Nariño, a las fiestas del Yamor o, las fiestas Cantonales de la Provincia del Carchi república del Ecuador.

La modalidad Murga en el Carnaval Multicolor de la Frontera, se ha convertido en polémica en las últimas participaciones sobre todo por la influencia de las famosas papayeras de la costa Caribe, y los Colectivos coreográficos del Carnaval de Pasto, por la inclusión de instrumentos de viento como trompeta, clarinete y hasta saxofón, -aunque el saxofón ya se había incluido desde mucho tiempo atrás porque muchos de los músicos de la Banda Municipal participaban de las murgas, sobre todo el 5 de enero.

Algunas veces las murgas del carnaval en Ipiales, han querido tomar visos característicos de las chirimías del departamento del Cauca y otros aires del folclor andino, acentuado en el folclor boliviano, por alguna influencia infiltrada del carnaval de Oruro, o la fiesta del Perú o Bolivia.

Estos casos que han sido excepcionales, en los últimos años se han evidenciado, en algunas agrupaciones llamadas murgas, con características de las batucadas del Brasil, aspecto que pone en riesgo la conservación y salvaguarda de esta modalidad propia de nuestro carnaval.

Otra polémica es que, a las murgas, ahora se les permita utilizar dispositivos eléctricos de amplificación, sobre todo para el acordeón, esto no se había previsto entre los orígenes de la murga de carnaval, dado que en esos tiempos no se contaba con las facilidades que actualmente ofrece la tecnología.

Los inconformes argumentan que la murga dejaría de ser murga porque, ya sea que se convierta en papayera, batucada o se la amplifique, se le está quitando lo típico y tradicional y así se estaría perdiendo la esencia primigenia de esta modalidad que, muchos sostienen, es exclusiva y única de nuestra ciudad y nuestro Carnaval.

Don Luis Sarasti, (QEPD), Eterno protagonista en las diferentes  modalidades del carnaval de Negros y Blancos en Ipiales, además de disfrazarse de Viuda de año viejo, integrar comparsas, y disfraces individuales y por pareja también integró la murga ?Los Bufones del Carnaval’ deleitando a los espectadores con sus corografía, baile y gran humor.

La murga, en el Carnaval Multicolor de la Frontera con la participación de la mujer, se ha constituído en una de las expresiones mas coloridas estéticas y, obviamente musicales.

 

Con el concurso de Murgas sus participantes poco a poco le van metiendo calidad en la interpretación musical y más creatividad en el vestuario, para que además del mensaje de la música, se pueda integrar con el mensaje, el vestuario, el maquillaje y la parafernalia.

La Murguita en el Carnavalito

El Carnavalito en Ipiales, es un espacio adaptado para el juego de carnaval para los niños y niñas quienes, hasta 1979, tuvieron  que mezclarse en el carnaval de los adultos, tanto para el disfrute como en las modalidades que, hasta ese entonces, se manejaban en el carnaval de Negros y Blancos.

Por ello dirigentes cívicos y comunales del Barrio El Gólgotá, decidieron organizar el Carnavalito, adopatando modalidades tales como: Carrocita, comparcita, disfraces y murguita.

paulatinamente, la modalidad murga en el Carnavalito va tomando relevancia y hoy en día es semilelro para de las murgas tanto tradicionales como caranvaleras.

Gilberto Coral ‘El Chico’ como habitante del Barrio El Gólgota empezo apoyando la organzación de las murguitas para el Carnavalito. (En la foto: ‘Yayita’, Ruby Martínez García y ‘Cone’: Javier Coral García, En el Carnavalito)
Don Segundo Yamá (QEPD), aficionado ejecutor del acordeón. Integró en La Familia Ipial, Integró la Murga ‘Los Bufones del Carnaval’, y organizó una murguita con sus hijos y nietos la cual participó, durante muchos años, en el Carnavlito.
El Carnavalito en Ipiales, se ha constituído un semillero para el cultivo de las diferentes modalidades que conforman al Carnaval Multicolor de la frontera.
La Murguita es una portunidad para  los niños y niñas para que, a través del juego se vayan involucrando en esta expresión cultural que distinhgue a la comunidad de Ipiales y la exprovincia de Obando.

Lo cierto es que, por más de 80 años en el Carnaval de Ipiales, esas agrupaciones, que en tiempos del Medioevo fueran grupos de hombres socarrones y mal educados que se organizaban para ridiculizar u ofender a la gente, hoy en el carnaval Multicolor de la Frontera, en pleno siglo XXI Las Murgas son orgullo musical y una oda a la alegría, al grito festivo, un homenaje a la improvisación, al humor y a la estética artesanal que proyecta nuestro folclor y nuestra cultura.

Acentuando la característica de inclusión del Carnaval Multicolor de la Frontera, si bien la Murga en sus orígenes, tenía un carácter netamente machista, y tanto los pingullos como las primeras agrupaciones improvisadas que se organizaban para hacer parte del juego de carnaval en Ipiales se conformaban solo con integrantes hombres, hoy en día y desde hace ya algunos años atrás la murga de carnaval cuenta con una gran participación de la mujer que engalana de belleza con las corografías y la interpretación de algunos instrumentos.

En 2008, Carnaval Multicolor de la Frontera, mediante proceso de concertación entre los artistas artesanos y cultores del carnaval y la organización aceptó la modalidad murga de carnaval con las categorías: Murga Carnavalera y Murga Tradicional.

Y adoptó la definición de Murga como: “… grupo de personas, aficionadas a la música, disfrazadas con atuendos alegóricos que se traslada por la senda del Carnaval, interpretando melodías populares pertenecientes al folclore tradicional, alusivas al Carnaval, apoyados en instrumentos artesanales o rústicos, con un mínimo de    diez (10) y un máximo de veinte (20) integrantes”.

 

Aproximación al Carnaval Multicolor de la Frontera

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… surge la iniciativa por parte del poeta y gestor cultural Julio César Chamorro de convocar a todos los municipios de la Ex Provincia de Obando a participar de los Carnavales de Ipiales, de tal manera que se convoca a una reunión con las Primeras Damas de los diferentes municipios y se destina el 3 de enero para festejar el Carnaval Multicolor de la Provincia de Obando…

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…A mediados del siglo XX, salen los “Velas” con sus cabalgatas, junto con miembros de las familias más pudientes, a exhibir sus zamarros y sus yeguas finas, como una prolongación de la sociedad señorial, además traían su comitiva de indígenas para que alegraran las fiestas…

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