RUMICHACA, DONDE LOS PASTOS FRENARON AL TAWANTINSUYU
Por: Julio Ramón Jácome Benavides

El 23 de octubre de 1863, la Legislatura del Estado Soberano del Cauca expidió la Ley 131. Ese instrumento creó el municipio de Obando, con capital en Ipiales, en el marco de la Confederación Granadina, poco antes de la consolidación de los Estados Unidos de Colombia. No fue una decisión aislada. Por entonces la franja fronteriza con el Ecuador era escenario de un tráfico comercial intenso. La lana y el algodón ecuatorianos entraban por Rumichaca y Carlosama, y el contrabando obligaba a reorganizar los controles aduaneros sobre el paso sur. La creación del municipio formó parte de ese esfuerzo por dar forma civil a un territorio de frontera.
Ciento sesenta y tres años después, la fecha invita a recordar ese hito. También invita a preguntarse qué había antes. La respuesta incomoda a quienes buscan un acta de fundación. No había ningún documento. Había un pueblo.
Durante décadas, historiadores locales han rastreado ese documento esquivo. La tradición oral sostiene que se perdió en un incendio, que lo quemaron los realistas, que nunca existió. Tienen razón quienes sospechan lo último. Ipiales no fue fundado como ciudad por un conquistador con cabildo y reparto de solares. Fue una reducción de comunidades indígenas, una parroquia de doctrina. Su autoridad era el párroco doctrinero, no un alcalde. No había gobierno civil, ni jurisdicción sobre tierras, ni rentas propias. La parroquia de San Pedro Mártir, erigida hacia 1581 según la historiografía local, fue el primer reconocimiento formal, pero religioso, no político. La vida civil llegaría en 1863. Ipiales fue parroquia antes que municipio, y pueblo de indígenas antes que ciudad de españoles. Esa doble condición explica por qué no hay acta. El acto fundacional no fue civil, sino eclesiástico.
Esa ausencia tiene una explicación concreta. Ipiales no nació de un decreto. Nació de un pueblo que ya estaba aquí. Ese pueblo era el de los pastos, la etnia indígena que habitaba el altiplano de Túquerres e Ipiales y el norte del actual Ecuador. Los pastos existían antes de la conquista y resistieron.
Resistieron a los incas. Cuando Huayna Cápac intentó cruzar el río Carchi para incorporar el territorio pasto al Tawantinsuyu, los pastos lo detuvieron en Rumichaca. Según registros de Cieza de León y análisis de historiadores posteriores, los incas construyeron una fortaleza fronteriza y establecieron guarniciones en Rumichaca para evitar la deserción de sus propias tropas. El Inca no logró conquistar plenamente a los pastos. Los pastos lo obligaron a detenerse. María Victoria Uribe ha documentado para el altiplano de Ipiales que los pastos no fueron comunidades aisladas ni dóciles: sociedades con redes de intercambio que cruzaban el Carchi mucho antes de que existiera una frontera, y con una organización política capaz de negociar con incas y luego con españoles.
Cuando llegaron los españoles, tampoco se sometieron fácilmente. La resistencia continuó durante décadas. Los españoles tuvieron que recurrir a congregaciones, doctrineros y pueblos de indios para controlar a una población que no se dejaba dominar.
Más de siglo y medio después de la creación del municipio, Ipiales sigue viviendo del paso. La aduana que en 1863 obligó a reorganizar controles sigue siendo un problema. Los resguardos de hoy siguen litigando por sus tierras, como los pastos litigaron con incas y españoles. El nombre de Rumichaca sigue designando el punto donde un imperio se detuvo.
La historia de Ipiales empieza con la gente que pobló este altiplano hace siglos, que domesticó la papa, y que después hiló la lana de las ovejas que trajeron los españoles. Gente que, cuando llegaron los imperios, se negó a ser conquistada.
Fuentes consultadas
Cieza de León, Pedro. La Crónica del Perú. 1553.
Cortés Moreno, Vicente y Darío Cortés Tobar. Historia de Ipiales, Vol. 2. 2024.
Groot de Mahecha, Ana María. Intento de delimitación del territorio de los grupos étnicos Pastos y Quillacingas en el Altiplano Nariñense. Bogotá, FIAN, 1991.
Jácome Benavides, Julio Ramón. Diagnóstico del Municipio de Ipiales. Cedigraf, 1988.
Landázuri Narváez, Cristóbal. Los curazagos pastos prehispánicos, agricultura y comercio, siglo XVI. Otavalo, Instituto Otavaleño de Antropología, 1995.
Oviedo Zambrano, Armando. El camino a la serpiente. Historia social de la municipalidad de Ipiales. 1985.
Uribe Alarcón, María Victoria. "Etnohistoria de las comunidades andinas prehispánicas del sur de Colombia". Anuario Colombiano de Historia Social y de la Cultura, no. 13, 1986, pp. 5-40.





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