El día que mataron a Gaitán

A las cuatro de la tarde. del 9 d abril de 1948, Bogotá, o lo que hoy se conoce como Centro Histórico era un infierno. Los tranvías ardían en distintos puntos, numerosos edificios la mayoría de ellos  públicos: la gobernación, el Palacio de Justicia eran tomados por asalto e incendiados. Se quemó el Hotel Regina, y la mayoría de las edificaciones entre la calle 10 y la calle 17 quedaron en ruinas; se perdieron archivos históricos y jurídicos irreparables. (Foto Archivo Historico, Google)

Jorge Eliécer Gaitán. (Fotografía Archivo Histórico de Colombia (Google)

(*) “… Jorge Eliecer Gaitán cayó  hacia la una de la tarde. Diez minutos después de haber sido herido el jefe del liberalismo fue trasladado en un taxi a la Clínica Central donde, a las dos de la tarde se comunicó al país su fallecimiento. En los minutos siguientes alguien señaló a un individuo como autor del atentado, y el señalado trató d correr hacia el palacio San Francisco, fue estorbado por varios de los transeúntes que se acercaban al sitio donde yacía  el cuerpo de Gaitán. El presunto agresor calzó a refugiarse en la Droguería Granada contigua al Hotel del mismo nombre.

Tan pronto como el el taxi partió con el cuerpo agonizante del caudillo del pueblo las gentes comenzaron a gritar ¡mataron a Gaitán! ¡Mataron a Gaitán! El señalado asesino continuaba en el interior  de la droguería, sitiado por una multitud creciente, a los gritos de ¡mataron a Gaitán! se abalanzo contra las rejas, que los dependientes habían bajado por sugerencia de la policía, las hizo pedazos, arrebato de las manos de los policías al sindicado del crimen (que en el lapso en que permaneció en la droguería se identificó como Juan Roa Sierra, negó que hubiese tenido participación alguna en la muerte del doctor Gaitán y les dijo a los policías que alguien lo había señalado de repente y gritado ¡ese fue!, por lo que Roa se asustó y corrió). Lo sacó de la droguería y en pocos minutos lo dejó hecho “un guiñapo sanguinolento”, en seguida arrastrado por la multitud vociferante que lo llevó por la carrera séptima hasta el palacio presidencial.

A las cuatro de la tarde Bogotá, o lo que hoy se conoce como Centro Histórico era un infierno. Los tranvías ardían en distintos puntos, numerosos edificios la mayoría de ellos  públicos: la gobernación, el Palacio de Justicia eran tomados por asalto e incendiados. Se quemó el Hotel Regina, y la mayoría de las edificaciones entre la calle 10 y la calle 17 quedaron en ruinas; se perdieron archivos históricos y jurídicos irreparables. El Palacio Arzobispal, las instalaciones del diario El Siglo, las dependencias del Instituto La Salle, entre otros muchos edificios, fueron arrasados por la turba. Y de todas partes francotiradores disparaban sin discriminar y causaron tremenda mortandad. Se acusa la radio de haber incitado a la revuelta pero cuando las emisoras comenzaron a tronar contra el gobierno y a exigir el castigo inmediato e implacable de los responsables de la muerte de Gaitán, ya la revuelta iba bien avanzada.

No se sabe quién dio la orden de soltar a los presos, ni quién mando distribuir mares de licor entre los amotinados, ni de dónde salieron las armas de fuego que utilizaron los francotiradores. Parte de la Policía se unió a los amotinados y sostuvo combates con el ejército calle por calle, hasta la madrugada del diez de abril en que, con las calles cubiertas de cadáveres, el gobierno controló la situación”

 

(*) Tomado de “Credencial Histórica” 9 de abril de 1948, el día que mataron a Gaitán. Enrique Molano, Biblioteca Virtual Luis Ángel Arango.

EL 9 DE ABRIL DE 1948 EN IPIALES.

Ipiales, Años 30 del siglo XX, Plaza de la Libertad (dia feriado)

Todo era normal en Ipiales, normal como cualquier medio día de un fin de semana común y corriente. Viernes 9 de abril de 1948, la gente se disponía al almuerzo, cuando quienes transitaban por la esquina de la novena con sexta  escucharon a través del radio Público, ubicado en la sastrería de don Victoriano Almeida, casa del Doctor Leo Nel Chaves Agudelo. (Carrera sexta, con calle novena esquina), La noticia del ataque a bala del cual había sido víctima el caudillo liberal, candidato a la presidencia de la república Doctor Jorge Eliecer Gaitán Ayala.

Como ocurrió en otros lugares de la nación la Radio fue uno de los elementos claves para que, sobre todo,  los liberales, aquellos que admiraban al caudillo, se enfurecieran y decidieran atacar a las entidades gubernamentales que en ese entonces estaban manejadas por el partido Conservador.  Ipiales no fue la excepción así lo narra el Abogado Leo Nel Chavez, en los apartes de un testimonio que, al parecer, rindió en el proceso que a él y un gran número de ipialeños les siguieron luego de caer presos y ser trasladados a la  Cárcel de la ciudad de Pasto, inculpados por los hechos acaecidos el 9 de abril de 1948 después de las 2:00 de la tarde, en la Ciudad de las Nubes Verdes:

Leo Nel Chavez Agudelo. Gerante

Fundador del Periodico Sur Liberal.

El día 9 de abril, después de almorzar (…) me encontraba solo sentado en una banca del parque (20 de Julio) frente a la esquina de mi casa. A esa hora supe la noticia del asesinato del Doctor Gaitán y como ha ocurrido en todas partes de la República  hubo conmoción general, en Ipiales se organizó una manifestación pública de sentimiento por el desaparecimiento de tan distinguido hombre público y jefe del Partido Liberal, al cual pertenezco (…) como era natural yo participé en esa manifestación y anduve en la calle portando una bandera roja a media asta para significarla, como en la manifestación se significó, el dolor profundo de la desaparición de nuestro jefe”*

Según testimonios de la época, una vez conocido el asesinato de Gaitán, en Ipiales la gente salió a protestar y demostrar su dolor profundo, alrededor de las 2:00 de la tarde, la manifestación se inició en la plaza principal y continuó hasta el Grupo Cabal, de allí regresó por la séptima hasta la calle 15, llegando a la esquina de la Aduana, por el extremo opuesto donde estaba acantonado el puesto de Policía Nacional, (actual centro Comercial Estrella); allí le salió al paso un pelotón de uniformados al mando del sargento Oseas Cabrera; dada la presión la policía disparó sobre los manifestantes hecho que dejó como saldo un muerto y varios heridos, entre los agentes resultó herido alguien de nombre José R. Salas. Dada la confusión se disuelve la manifestación y algunos se refugian en las Casas de las familias Vela y Bustos situadas en la Plaza La Pola (Carrera Sexta con calle 13, esquina).

Minutos más tarde los manifestantes se volvieron a reorganizar y tomaron la carrera sexta rumbo al parque 20 de Julio, dirigiéndose a la Cárcel del Circuito donde, se dice, liberaron a los presos y tomaron algunas armas para luego dirigirse a Agencia de Rentas ubicada sobre la esquina de la calle de la escala (8ª con carrera 5ª). El secretario de hacienda era don Clélio Alvarado, quien, según los relatos, por miedo a que le destrozaran el carro oficial que manejaba, huyó a la ciudad de Pasto; entre tanto en la Oficina de Rentas Alfonso Tupaz y Ricardo Revelo en compañía del agente central de rentas escondían los libros de contabilidad, cuentas y documentos de importancia; al escuchar los gritos de protesta y la algarabía de los manifestantes el Jefe de rentas dio la orden de disparar.

Ipiales años 40, siglo XX. Plaza La Pola: Calle 13 calle 6a. esquina.

Ipiales, Plaza 20 de julio. Casona donde estuvo ubicado el resguardo de Rentas carrera 5a. con calle 8a, esquina

La gente al parecer se dispersó. Momentos más tarde, llegó hasta la Oficina de Rentas del departamento una tropa del Ejército al mando del Comandante Jorge Villamizar y el  Capitán Anatolio Álvarez quienes  comentaron que “afuera había un muerto”, el Jefe de rentas aceptó que “había dado la orden de disparar, pero al aire”. El comandante Villamizar sugirió que los agentes de rentas fueran trasladados  al Grupo Cabal, y encuartelados así como se había hecho con los agentes de la Policía, mientras que las tropas del ejército se encargarían de restablecer el orden Público.

Se decretó el toque de queda en todo el territorio Colombiano y a partir del 10 de abril las autoridades iniciaron las  pesquisas para determinar los responsables de la revuelta para lo cual ordenaron la captura de un sinnúmero de sospechosos acusados de liderar los disturbios el 9 de abril.

*Relatos tomados del ensayo “Testimonios y documentos de 1948 en Nariño”. Carlos Calvachi Vivas, Miembro de la FINCIC. Revista Cultural Reto, n° 112,  Diario del Sur. 13 de abril de 1986.

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