¡La vida nos importa! pero en Colombia pareciera que no.

  Por: Alfonso Cabrera J.

… Nos están matando, pero a pocos les importa. Seria increíble escuchar a Nairo Quintana o a Egan Bernal, decir que no van a correr la siguiente etapa porque piden justicia para Colombia…

 

El año 2020 se puso caliente en Estados Unidos, por varias muertes por consecuencia de la brutalidad policiaca en contra de afrodescendientes; diferentes ciudades presentaron disturbios con incendios, violencia, destrucción, saqueo y muertos.

Las imágenes de las protestas en Estados Unidos parecen sacadas de cualquier noticiero latinoamericano en contra de gobiernos dictatoriales, no de la primera potencia que alardea ser la cuna de la democracia.

En marzo, en Louisville, ocurrió el caso de Breonna Taylor, que murió a causa de los disparos de policías cuando estaba en su casa; luego; el 25 de mayo fue George Floyd en Minneapolis, quien murió asfixiado bajo las rodillas de un policía blanco. La semana pasada sucedió en Kenosha, Wisconsin, en donde la brutalidad policial dejó inválido a Jacob Blake, un hombre negro de 29 años, baleado siete veces, por la espalda, a quemarropa en presencia de sus hijos menores, de 8, 5 y 3 años de edad.

Pese al toque de queda, durante tres días consecutivas, se presentaron disturbios con incendios de edificios y coches, enfrentamientos y gases lacrimógenos. Y en la madrugada del miércoles la violencia dejó dos muertos por disparos. Los incidentes se extendieron a Nueva York, Washington, Los Ángeles, Seattle y Portland, como parte del movimiento Black Lives Matter (las vidas de los negros importan).

Pero no sólo fueron manifestaciones de protesta, también se unieron los deportistas, los Milwaukee Bucks suspendieron su juego de playoffs luego del tiroteo policial de Jacob Blake. Después la NBA anunció que pospondría el Juego de tres series de partidos. Los juegos de la Liga Mayor del Futbol y la Liga mayor de Beisbol, fueron cancelados debido a la solidaridad de los jugadores. 

Es de anotar que las huelgas están prohibidas en la NBA, lo que significa que los jugadores rompieron su propio contrato para protestar contra la injusticia racial y la violencia policial. En un comunicado, los jugadores dijeron que están «pidiendo justicia y exigen que los policías rindan cuentas», y «nuestro enfoque hoy no puede estar en el baloncesto».

ESPN2 mostró a jugadores de los seis equipos programados, con los brazos cruzados y arrodillados mientras vestían camisetas con el nombre de Jacob Blake.

Los playoffs continuaron y antes del inicio del juego, hubo un momento de reflexión sobre el racismo. Además, los grandes jugadores del baloncesto han cambiado sus nombres en la camiseta, por palabras que tienen que ver con la justicia, la igualdad, la libertad y el respeto.

En otro deporte, la superestrella negra del tenis, Naomi Osaka, anunció en las redes sociales que no jugará en las semifinales del Western Open. «Ver el genocidio continuado de los negros a manos de la policía honestamente me hace sentir náuseas», escribió.

A un colombiano le causa sorpresa tanta solidaridad, manifestaciones, protestas, hasta la suspensión de los partidos profesionales de baloncesto, futbol, beisbol y tenis, por el homicidio de tres personas, que no fueron planeados, pero que responden a los prejuicios del racismo.

Algo diferente sucede en nuestro país, en donde las víctimas se cuentan por cientos, en masacres continuas, con un sistema planificado de asesinatos a mansalva, con el agravante de tener un presidente para quien la tragedia no es tan grave, haciendo malabares con las estadísticas para lavarse las manos. Mientras tanto, siguen matando a nuestros líderes, servidores de sus comunidades, la mayoría indígenas y afrodescendientes, gente del pueblo, desarmada, apenas empuñando un cartel, una libreta o la inútil constitución.

Nos están matando, pero a pocos les importa. Seria increíble escuchar a Nairo Quintana o a Egan Bernal, decir que no van a correr la siguiente etapa porque piden justicia para Colombia. O que Katerine Ibarguen no va a saltar en los mundiales por solidaridad con su gente. Pero eso no va a ocurrir.

La única solución es dedicarnos a preparar a las nuevas generaciones, para que sean más sensibles, más cívicas, más solidarias, para que no repitan la barbarie de sus padres.

ANEXO

HECHO ANTICULTURAL: se esperaba que el festival de tríos de este año se convirtiera en una oportunidad para apoyar a los artistas locales, para hacer participar a todos y entregarles un buen aporte económico, en razón de la reducción de costos por que en esta oportunidad no se va a contratar tarima ni sonido, ni transporte ni estadía de artistas extranjeros.

Contrario a la solidaridad con los artistas ipialeños, se insistió en el concurso excluyente. Mucha ingratitud con los artistas.

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