“NO PUEDO RESPIRAR”

Por : Alveiro Tulcán

…No puedo respirar cuando recuerdo a Dylan Cruz quien el 23 de noviembre de 2019 fue alcanzado por un proyectil de fabricación artesanal mientras protestaba por el acceso a educación gratuita (privilegio de pocos), disparado por el asesino Manuel Cubillos hoy en libertad, quien se mantiene en el cargo

Mi respiración es una espiral, de repente se nubla la visión y el oxígeno no llega al cerebro, pero sólo es un cólera normal que aprendí a dominar, me duele el abuso, me hierbe la sangre cuando un policía o militar vira sus odios y frustraciones hacia su propio pueblo, cuando el deber constitucional es defender, cuidar. ¿Que amenaza puede ser un hombre que quiere comprar alimentos con un billete supuestamente falso? No puedo respirar.

No puedo respirar cuando recuerdo a Dylan Cruz quien el 23 de noviembre de 2019 fue alcanzado por un proyectil de fabricación artesanal mientras protestaba por el acceso a educación gratuita (privilegio de pocos), disparado por el asesino Manuel Cubillos hoy en libertad, quien se mantiene en el cargo; a los dos días Dylan muere en el hospital San Ignacio en Bogotá de inmediato arranca una campaña de desprestigio como si eso justificara al asesino ¡país de mierda!

-vuelvo a tomar aire Inclusive en los anaqueles del senado una pintoresca señora, con curul, producto de la compra de votos, despojadora de tierras escribió en un twit “Los menores de edad deben estar a esa hora en sus casas. Éste joven está siendo instrumentalizado por adultos perversos para que les sirva de trofeo en su lucha revolucionaria. ¿Dónde están sus padres? ¿Quién los llevó allí? ¡Esos son los responsables! No al revés”

¡oh, faro de la brutalidad fascista! Mientras tus hijos estudian en las mejores universidades producto del dinero macabro, Dylan salió a exigir lo que un Estado paráco, abusivo, le negó. En síntesis, fue instrumentalizado por la miseria, por tanto tus hijos no tienen el afán de desnaturalizar a la pobreza y pueden   tranquilamente disfrutar a sus anchas el banquete corrupto que pones en la mesa, los clubes y excesos que permite el negocio (respiración profunda), todo esto originado por la función del modelo paraco-ultraderechista enemigo de los libros y los libre pensadores; entonces las instituciones marchan conforme a sus perversiones y el pueblo se hunde junto con ese infame deseo de desigualdad,   

No puedo respirar cuando recuerdo el caso de Fair Leonardo Porras Desaparecido, asesinado y presentado como guerrillero muerto en combate, en tiempos de la seguridad democrática. Fair, cuenta su madre Luz Marina Bernal tenía 26 años, pero la mente de un niño de 10 años, no diferenciaba lo malo de lo bueno, era conocido por su espíritu servicial, realizaba mandados por propinas y todo el mundo lo quería, cuando ya entraba la tarde él llegaba con un dulce o una flor y me decía: mira madre me acordé de ti y te traje esto.

El 8 de enero del año 2008 Fair salió de su casa y nunca más volvió.  Su vil asesinato forma parte de una larga lista de crímenes extrajudiciales por parte del ejército colombiano que actuaba de manera organizada y sistemática para convencer a personas con ofertas de trabajo y después presentarlos como bajas de grupos alzados en armas, a cambio de permisos, asensos y remuneración económica, ¡ajua! Las acciones criminales coordinadas por el mayor Wilson Quijano Mariño, y ejecutadas por el cabo segundo Carlos González Alfonso y los soldados profesionales Richard Contreras, Ricardo García y Carlos Zapata quienes se encargaban de  vestir con camuflado, botas y armamento a sus víctimas para que la escena sea lo más real posible, operación que falló en la mayoría de los casos, no solo en el de Fair donde fue peor su tontería, porque apareció con aditamentos que no eran de su talla, además de portar un arma, en su mano derecha, que por razones de salud no podía dominar.

De inmediato la noticia se posesionó en las franjas prime, dándole la vuelta al mundo, como es costumbre, un ser de oscuro origen de cuyo nombre no quiero acordarme -parafraseando a Cervantes- dijo textualmente: “el fiscal general de la nación aseguró que los jóvenes desaparecidos de Soacha fueron dados de baja en combate, no iban a recoger café e iban con propósitos delincuenciales y no murieron un día después de su desaparición sino un mes después” Afirmación de la cual, unos años más tarde, tuvo que retractarse presionado por la Corte Constitucional y no era para menos.

Históricamente el origen de su vida política viene de la mano del narcotráfico, las triquiñuelas politiqueras, las cortinas, el tapen tapen, hecha la ley hecha la trampa, yo te elijo tú te callas, la rueda gira y gira, hacia un fatídico final. Quien critique y ose señalar sus patrañas es víctima de perfilamiento, intimidaciones, entre otros atropellos ¡sangre, litros de sangre! ¡ajua! a pesar de eso hay muchos que desconociendo su pasado o conociendo, lo siguen eligiendo en cuerpo ajeno, con dineros del oro blanco, pobre Colombia ¿Por qué no sales del socavón? Afuera el aire hace danzar a los pájaros y la lluvia limpia el pasado.

Sin que esta salvajada sea suficiente doña Luz tuvo que luchar por limpiar el nombre de su hijo, sin callar, ni detenerse un solo segundo, a pesar de las constantes amenazas y humillaciones por parte de las instancias del estado que sin conocer el entramado la trataban como la progenitora de un criminal. Siempre dice con sus ojos aguados y curtidos por la injusticia “Parí a mi hijo para la vida y él me parió para la lucha” gracias doña Luz, personas como usted hacen que el aire sea liviano y pueda respirar.

“Cambie el bolillo por un libro, porque fíjese, nosotros estamos luchando por el futuro de sus hijos a los cuales mañana usted ni siquiera tendrá en donde matricularlos” decía un manifestante de la universidad de Nariño a finales de los años 90 en protestas por el fatídico plan Colombia, otro negocio de intervención gringa.

En esos tiempos la lideresa Adriana Benítez estudiante de economía, comprometida con el país desde el aguerrido sur, estuvo al frente de movimientos y acciones relacionadas con la comunidad, accionar que incomoda a los dueños del poder. Adriana formaba parte del proceso de paz en el caguan y eso en un país condenado a la sangre es un boleto a una muerte prematura, el sicario Guillermo Pérez Alzate, alias ‘Pablo Sevillano, por orden del DOS una desaparecida dependencia del batallón Boyacá amiguillos del bloque central Bolívar de las autodefensas unidas de Colombia. Alzate no disparó ese 14 de octubre del 2000 en las inmediaciones del parque Nariño, cortó la flor de un jardín rebelde donde siempre vuelve la primavera y con ella su herencia libertaria, su voz siempre será recordada por la contundencia del discurso, su anhelo de paz y esa patria nueva, un respiro más.

No puedo respirar cuando la historia pasa desapercibida y elegimos cada 4 años los mismos caminos. ¡Prohibido olvidar!

No puedo respirar cuando el blanco continúa condenando con sus decisiones a indígenas y afrodescendientes.

No puedo respirar cuando el feminicidio se pavonea rampante y nadie frena sus ínfulas.

No puedo respirar cuando las personas endiosan individuos que patean un balón mientras en el mundo mueren niños de hambre.

No puedo respirar cuando el hombre normaliza la sangre y evita las caricias.

No puedo respirar cuando en todos lados escupitajos xenofos hacen caer al migrante de rodillas “como si un documento fuera más importante que un sentimiento” como dice Arístides Vargas.

No puedo respirar cuando atentan contra la amazonia y todas las especies.

No puedo respirar cuando líderes y lideresas son asesinados delante de cómplices encorbatados.

Señores de uniforme y bota lustrada, el aire es el abrazo natural de la libertad y ninguna fuerza bruta debe abanicar ese convivio, antes de golpear o disparar, respira.

“¡Por quienes fueron víctimas de los cuerpos de seguridad estatal, o paramilitares, ni un minuto de silencio; toda una vida de lucha!”

teatrovivo.tulcanortega12@gmail.com

2 Comentarios

  1. Julio César Luna Silva

    Excelente artículo Alveiro. Me place leerlo pero me duele la patria. Gracias por permitirnos respirar aires de libertad. Un abrazo.

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  2. Héctor Hugo Rodríguez coral

    Así somos no tenemos cerebro para recordar y seguimos eligiendo alos mismos corruptos y asesinos en Colombia y seguiremos arrodillados pidiéndoles migajas.

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