Sálvese Quien Pueda

Por : Luis Alfonso Cabrera

El Plan de Desarrollo de Villota, incluye bajo el título de “Mi Ciudad Segura”: estrategias contra la criminalidad y el delito, para lo cual se propone como metas: 

  • Recuperar las áreas públicas para garantizar la seguridad.
  • Desarrollar estrategias contra el micro tráfico, porte y consumo de sustancias psicoactivas.
  • Implementar la modernización de la plataforma de emergencias 123. –   Recuperar el espacio público con reubicación de vendedores.

Como lo analizamos al comienzo de año, en Ipiales, el programa de gobierno y posteriormente el Plan de Desarrollo de la actual administración, estuvo lleno de errores, enormes vacíos y grandes incoherencias, un documento que ha servido simplemente para cumplir el requisito de ser presentado al Concejo municipal para ser aprobado a pupitrazo. 

Un Plan de Desarrollo es un instrumento técnico y legal para organizar la brújula del municipio para lograr su desarrollo económico y social, con el fin de elaborar los diagnósticos y las alternativas más viables para solucionar problemas y promover el progreso. Nada de eso se hizo, el resultado fue un documento muy básico sin mayores pretensiones, apenas sobresalen unas obras de construcción que se llevan casi todo el presupuesto de los ipialeños. Con total ignorancia y descuido de los temas sociales, en medio de la peor calamidad del siglo.  

El Plan de Desarrollo de Villota, incluye bajo el título de “Mi Ciudad Segura”: estrategias contra la criminalidad y el delito, para lo cual se propone como metas: 

  • Recuperar las áreas públicas para garantizar la seguridad.
  • Desarrollar estrategias contra el micro tráfico, porte y consumo de sustancias psicoactivas.
  • Implementar la modernización de la plataforma de emergencias 123. –   Recuperar el espacio público con reubicación de vendedores.

Sin un diagnostico real de la problemática social del Municipio es imposible implementar estrategias de solución a las graves problemáticas acumuladas, y con mayor razón, con nuevos actores de la violencia y en condiciones crecientes de pobreza por la pandemia.

Ante la crisis todos los problemas sociales se han agravado, desde el tema de la salud física y mental, la educación, el trabajo, los servicios básicos, la protección y desarrollo de la infancia y la juventud, la seguridad, la cultura, el deporte, el comercio informal que representa más del 60% de nuestra economía, etc. 

Y es precisamente en los espacios públicos, como la frontera con el Ecuador, que se ha convertido en territorio de nadie, tomado por la informalidad y la delincuencia, sin que se tomen medidas ni se haga presencia institucional. En estos sectores de han creado varios terminales internacionales de transporte, con toda clase de medios, desde canoas, balsas, teleféricos, trochas, puentes, peajes, cables, varios puentes internacionales, con peajes, tarifas, redes de tratantes, atracos, balaceras y varios asesinatos de transeúntes. Crecen los prostíbulos y los casos de sicariato por bandas sin escrúpulos y en completa impunidad.  

Las bandas son de alta peligrosidad, así lo demostraron los tres homicidios de esta semana.

 

En nuestro municipio, igual que en Tumaco, se está creando un Llorente ipialeño, está creciendo, sin ley, sin autoridad, tierra de nadie, son los temas sociales que el Plan de Desarrollo nunca tuvo en cuenta. 

Como si nada, ni siquiera se les ha ocurrido un Consejo municipal de seguridad, cuando en este momento ya debería solicitarse un Consejo departamental, y como en el pasado, un Consejo nacional de seguridad con el mismo Ministro de Defensa y todos los jefes de las fuerzas armadas. No es exagerado. ¿Cuántas personas tienen que morir para que den cuenta de la gravedad? 

Para rematar, la Secretaria de Gobierno está en manos de un gran profesional que no conoce nada de seguridad. Hace falta el liderazgo de un responsable que coordine a la policía, a la fiscalía, a los organismos de investigación, a los entes judiciales y las fuerzas armadas. Un líder que esté en permanente contacto con los barrios, con las juntas de acción comunal, organizando estudios, planes, diagnósticos, estrategias, programas de prevención y protección de los vecinos. 

Un buen secretario de gobierno tendría un programa, por lo menos semanal por los medios de comunicación, igual como lo hace Salud, para promover pautas de seguridad, de autoprotección, para fomentar la organización comunitaria, para alertar y prevenir.  

En este momento, no hay autoridad, no hay administración, hay desorden, pobreza y criminalidad. La prioridad del presupuesto es para los contratos de construcción, para la seguridad y lo social nada. 

Luisalfonsocabrera@yahoo.es

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