Soy Yo
Por : Dario Pantoja
Ipiales
Soy Yo
El clima social se ha calentado por la temporada electoral en que nos encontramos en el país. Los medios de comunicación refieren a los partidos y sus líderes, y principalmente las redes sociales, que de estos dicen de todo, lo bueno y lo malo, lo cierto y lo falso.
En los encuentros sociales es imposible dejar de tratar estos temas, mucho más cuando los asuntos nacionales también nos invaden como ciudadanos locales y como municipio.
La responsabilidad como electores es muy grande y más pensando como ciudadanos ipialeños: de nosotros ha dependido qué pasa y, depende, que vaya a pasar en nuestra ciudad. Contrario a un deber ser ciudadano, la costumbre social ha sido asumir las jornadas electorales, sin conciencia o conocimiento, como temporadas que ocurren como consecuencia de nuestra democracia, teóricamente, desaprovechando en la práctica, verdaderas oportunidades para convertirnos en directos generadores de nuestros propios beneficios o de nuestro malestar.
Las pasiones surgen inevitablemente por el color de una bandera o por la admiración o gratitud hacia un candidato o por su autoridad, motivaciones que guardan total validez cuando se piensa en general y no en particular.
Hoy, como casi siempre, en los próximos comicios del municipio, tenemos varias opciones que generan todo tipo de calificativos que siempre deben basarse en un conocimiento serio de las propuestas y de las hojas de vida de quienes las enarbolan. Se trata de elegir y no de hacerlo por imposición. Esa voluntad propia de nuestra libertad, entendida como uno de los más importantes derechos que tenemos, es la que por fin nos debe caracterizar, porque frente a las urnas cada elector debe pensar “soy yo libre para escoger, soy yo quien elige, soy yo quien aporta para el presente y futuro mío, de mi familia, de mi descendencia y de mi pueblo, y soy yo quien debo dar si luego quiero exigir”.
Bienvenidas las elecciones para cumplir con nuestro deber constitucional y para demostrar nuestro compromiso de ciudadanos, votando y votando bien, y si se quiere, recordando para ello, que existe un candidato silencioso que es el más viejo de todos y el más calumniado: el voto en blanco.
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