Editorial

Alirio Velásquez V.

COLOMBIA: ¿EL ESTADO AL SERVICIO DE UNA IDEOLOGÍA?

Editorial | La Ipialeñísima – Sistema Informativo del Sur

Una democracia no se construye para que quien gana las elecciones imponga su manera de pensar sobre el conjunto de la sociedad. Se construye, precisamente, para que distintas formas de entender el país puedan coexistir bajo unas mismas reglas, con garantías, derechos y libertades para todos.

Esta consideración adquiere especial relevancia frente a las decisiones y orientaciones del Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, particularmente aquellas que involucran la cultura, la memoria histórica, la diversidad y el papel de las instituciones públicas.

El ejercicio del poder presidencial implica una responsabilidad que va mucho más allá de ejecutar un programa de gobierno. Quien llega a la Casa de Nariño representa a todos los colombianos, incluidos quienes no votaron por él, quienes discrepan de sus planteamientos y quienes defienden visiones políticas, culturales, religiosas y sociales diferentes.

Sin embargo, cuando las decisiones del Ejecutivo comienzan a estar determinadas por una confrontación ideológica que pretende establecer qué expresiones culturales son legítimas, qué memorias merecen conservarse y qué sectores de la sociedad deben tener reconocimiento público, surge una preocupación que no puede reducirse a una disputa entre izquierda y derecha.

El episodio del Museo Nacional constituye un ejemplo concreto de esta discusión. El retiro de piezas relacionadas con la memoria del conflicto armado, los movimientos feministas, la población LGBTIQ+ y diferentes acontecimientos de la historia contemporánea, ordenado en octubre de 2026, abrió un debate sobre la autonomía cultural, la memoria colectiva y los límites de la intervención gubernamental en las instituciones patrimoniales.

La controversia llegó a los estrados judiciales. El Juzgado 24 de Familia de Bogotá ordenó restituir las piezas retiradas, al considerar que su exclusión no había contado con la justificación curatorial y técnica necesaria. La decisión recordó que las instituciones públicas no pueden modificar sus contenidos por el simple desacuerdo ideológico de una autoridad con aquello que representan.

Este episodio deja una reflexión de fondo: la cultura no puede convertirse en territorio de revancha política, ni la historia nacional en un relato que cambie de acuerdo con las preferencias de cada administración.

Un Gobierno tiene derecho a impulsar transformaciones, revisar políticas públicas y defender sus concepciones ideológicas dentro de los límites constitucionales. Lo que no puede hacer es desconocer que el Estado pertenece a todos y que sus instituciones deben preservar el pluralismo que caracteriza a una sociedad democrática.

Colombia no es patrimonio de la derecha ni de la izquierda. Tampoco pertenece a un presidente, a un partido o a una generación política. Es una construcción histórica colectiva, resultado de conflictos, acuerdos, luchas sociales y conquistas ciudadanas que han permitido ampliar progresivamente los derechos y las libertades.

Por eso, la pregunta que debe acompañar el ejercicio del poder no es si las instituciones reflejan las convicciones del gobernante, sino si están cumpliendo su función constitucional de garantizar los derechos de todos los ciudadanos.

Cuando el Estado comienza a confundirse con una ideología, el pluralismo deja de ser un principio democrático y corre el riesgo de convertirse en una concesión del poder.

Y una democracia en la que los derechos dependen de la afinidad ideológica con quien gobierna deja de ofrecer garantías iguales para todos.

La democracia no consiste en que todos pensemos igual. Consiste en que podamos pensar diferente sin perder nuestros derechos.

La Ipialeñísima – Sistema Informativo del Sur
La Fuerza de la identidad

  El Director

laipialenisima@gmail.com

  

“La democracia de un pueblo se mide por el trato que se les de a las mujeres”

Los gobiernos tienen la obligación de tomar medidas de promoción y protección de derechos, para reducir la discriminación y los feminicidios, a través de legislaciones pertinentes e instituciones eficaces. Desafortunadamente, nuestro país es experto en promulgar leyes bonitas pero inútiles, y más grave aún, con funcionarios que desconocen la ley, no la aplican o no les interesa.

Así ocurre con la ley 1257 de 2008, y sus decretos, textos llenos de buenas intenciones, que no se implementan, así lo demuestra la realidad, sin centros de atención con personal especializado, continua la re victimización de las mujeres, faltan albergues de protección, no hay apoyo a los proyectos femeninos, no hay programas de formación ciudadana, etc., etc..

El poder de la Información

En un mundo donde los algoritmos deciden más de lo que imaginamos, la información dejó de ser solo conocimiento para convertirse en un arma que redefine el poder. Desde Marx hasta Foucault, la historia demuestra cómo la verdad puede manipularse para sostener privilegios. Hoy, frente a Estados y mercados que absorben nuestros datos, urge repensar la relación entre información, tecnología y sociedad. Esta columna propone recuperar una visión humana y crítica del poder para que los datos construyan puentes, no muros.

“Desde las lomas ipialeñas”, tradición renovada

Luis Ramón López en “Desde las lomas ipialeñas”, quizá sin pretenderlo, recoge, o mejor vivifica, esa tradición poética ipialeña; como un Diógenes, al que nada le importan los convencionalismos sociales, va sosteniendo una luz, la razón poética al mejor decir de los claros del bosque de María Zambrano, que detenta esa tradición, por eso no es raro verlo rodeado de jóvenes que lo leen, pero que también parecieran imitarlo, como en las viejas academias griegas o árabes, donde se imponía el maestro a desdén de los propios alumnos...

RUMICHACA, DONDE LOS PASTOS FRENARON AL TAWANTINSUYU

Por: Julio Ramón Jácome Benavides

El 23 de octubre de 1863, la Legislatura del Estado Soberano del Cauca expidió la Ley 131. Ese instrumento creó el municipio de Obando, con capital en Ipiales, en el marco de la Confederación Granadina, poco antes de la consolidación de los Estados Unidos de Colombia. No fue una decisión aislada. Por entonces la franja fronteriza con el Ecuador era escenario de un tráfico comercial intenso. La lana y el algodón ecuatorianos entraban por Rumichaca y Carlosama, y el contrabando obligaba a reorganizar los controles aduaneros sobre el paso sur. La creación del municipio formó parte de ese esfuerzo por dar forma civil a un territorio de frontera.

LAS MURALLAS y DONALD TRUMP

Por: Henry Manrique B.

El muro Trump, o lo que anhela despojar, hasta los nombres, no pasa de ser una actitud prepotente, de promesa politiquera, de ceguera, de discriminación y, fundamentalmente, de miedo. A Donald, que vive en un mundo de la realidad económica, pues al magnate, dueño de grandes capitales, lo absorbe el ridículo. Aún cree que América Latina es la culpable de la deshumanización que viven los norteamericanos, quienes, cansados de la opulencia, necesitan de los latinos para que les resuelvan los problemas del campo, del aseo habitacional, de las guarderías, el servicio doméstico, del cuidado de sus ancianos… Los trabajos más humanos que los gringos no pueden ni quieren emprender son una fortaleza en la sensibilidad de los mexicanos, colombianos...

El 20 de julio: ¿independencia o transición?

¿Fue el 20 de julio de 1810 una verdadera independencia o el inicio de una nueva forma de ejercer el poder? En esta columna de opinión, Jhon Jairo de la Cruz plantea una lectura crítica de la historia colombiana, cuestionando la narrativa tradicional de la independencia y proponiendo que aquel hecho representó, más que una ruptura con el pasado colonial, la transición del poder de la monarquía española a la élite criolla. Una reflexión que invita al debate sobre los orígenes de la República, la desigualdad social y los desafíos históricos que aún enfrenta Colombia.

Gobernar el turismo, asegurar el agua: lo que aprendí en RIBER 2026

El 7 y el 8 de octubre de 2026 estuve en la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, en Santiago, participando en el Congreso de la Red Iberoamericana de Prospectiva, RIBER 2026. Llegué con una pregunta que en el sur de Nariño pocas veces se hace en voz alta. ¿Quién gobierna el futuro del turismo en una frontera que todavía no termina de creerse destino?

Mi conferencia llevó por título "Gobernanza anticipatoria en destinos turísticos emergentes: escenarios prospectivos para el sur de Colombia". Partí de un diagnóstico que cualquiera en la región reconoce. Trece municipios del sur de Nariño tienen paisaje, historia, santuario, gastronomía propia y un paso de frontera por el que se mueve buena parte del intercambio con Ecuador, pero carecen de una visión compartida sobre qué hacer con ese potencial. Cada municipio planea por su cuenta, y casi siempre con un horizonte que no va más allá del periodo del alcalde de turno. El resultado ya lo conocemos. Muchas veces el visitante llega a Las Lajas, se toma la foto y sigue de largo, sin quedarse una noche más en el territorio...

LAS JUNTAS DE ACCIÓN COMUNAL: ENTRE LA MEMORIA, LA CRISIS Y LA ESPERANZA

Por: Javier Chaves Osejo
Columnista– La Ipialeñísima

Durante casi siete décadas, las Juntas de Acción Comunal han sido una de las expresiones más importantes de organización ciudadana en Colombia, construyendo territorios desde la solidaridad, el trabajo colectivo y la participación comunitaria. Sin embargo, hoy enfrentan grandes desafíos: la falta de relevo generacional, las crecientes exigencias administrativas, el debilitamiento del sentido comunitario y la necesidad urgente de reinventarse para responder a las nuevas realidades sociales. Entre la memoria de sus grandes aportes, la crisis que atraviesan y la esperanza de su renovación, la Acción Comunal sigue siendo una herramienta fundamental para construir país desde las comunidades.

La batalla cultural va en serio.

El texto plantea una crítica a las actuales políticas culturales del Gobierno nacional y advierte sobre las dificultades que enfrentan artistas, gestores, productores y sabedores tradicionales en Colombia. Defiende el arte y la cultura como herramientas fundamentales para preservar la memoria, fortalecer la identidad de los territorios y construir país, al tiempo que cuestiona decisiones relacionadas con la financiación de procesos culturales, las becas y los estímulos para el sector.

LA MUJER EN EL OLVIDO, OTRA ARMA PATRIARCAL

... los hombres contaron a las mujeres, pero en este momento es necesario que nosotras mismas contemos nuestro papel en el desarrollo del país. 

Debemos luchar contra aquel histórico ostracismo y así lograr reivindicar el esfuerzo que muchas antes de nosotras realizaron. Por nuestras antecesoras y nuestras descendientes, que el olvido no se vuelva a blandir como un arma patriarcal....